Autora: P.D. James
Nº de páginas: 336 págs.
Editorial: BRUGUERA (B)
Lengua: Castellano
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788402420985
Año edición: 2012
Pemberley, año 1803. Han pasado seis años desde que Elizabeth y Darcy se casaran, creando un mundo perfecto que parece invulnerable. Pero de pronto, en la víspera de un baile, todo se tuerce. Un carruaje sale a toda prisa de la residencia, llevándose a Lydia, la hermana de Elizabeth, con su marido, el desafortunado Wickham, que ha sido expulsado de los dominios de Darcy. Sin embargo, Lydia no tarda en regresar, conmocionada, gritando que su marido ha sido asesinado. Sin previo aviso, Pemberley se zambulle en un escalofriante misterio.
* * * * *
Este es uno de los libros que coleteaban por mi lista de deseos y que, finalmente y gracias a la amabilidad y encanto de mi querida potteriana extremeña, ocupa un lugar en mis estanterías. Desde que vi la portada y la sinopsis, homenajeando uno de mis clásicos británicos favoritos, supe que tenía que ser mío. Solo mío. My precioussssss.
Cómo podéis ver el la sinopsis, P.D. James nos devuelve a las alargadas sombras de Pemberley y nos mete en la familiar vida domestica de nuestra querida Elizabeth Bennet y nuestro admirado Señor Darcy, algo que siempre quisimos leer y que no habíamos tenido la ocasión de disfrutar hasta la fecha. La gran dama del crimen de nuestros días, nos introduce un misterioso asesinato y vemos como afecta a la ordenada, feliz, y tranquila vida en Pemberley. Tras una breve introducción que sobre los personajes, en seguida comenzamos a ver, a grandes rasgos, como ha sido la vida de Lizzy y Darcy en la intimidad.
Pese a que considero que el libro está muy bien escrito, que es pródigo en descripciones y que muestra de forma muy interesante el proceso de investigación y juicios a principios del XIX, no ha sido todo lo brillante que yo me esperaba. Quizá fueran mis estratosféricas expectativas o la aproximación que hace la autora de los personajes, pero me ha resultado ser un libro bastante anodino.
Aunque la ambientación está muy conseguida y respiras ese aire victoriano de principios del XIX, los personajes no respetan el canon creado por Jane Austen. Nunca había visto a una Elizabeth Bennet tan frívola, tan preocupada por los convencionalismos sociales, tan egoísta y tan aburrida como esta. De aquella muchacha irónica, inteligente, pizpireta y resuelta, no queda nada. Ni una sombra. Otro tanto con el Señor Darcy. En ocasiones se me ha hecho simplemente insufrible, mostrando un carácter tan poco seguro de sí mismo y de sus sentimientos, tan apagado y tan poco flemático. Entiendo que cada uno de nosotros interpretamos el carácter de los personajes de una manera particular y propia, pero los dos protagonistas están tan alejados de su forma de ser en Orgullo y Prejuicio, que se me han hecho casi irreconocibles.
Por otro lado, la trama del asesinato se resuelve de forma tan rápida, tan inesperada, tan deux ex machina que te quedas fría. Da la sensación de que la autora no sabía por donde iba a salir y termina atando cabos de forma forzada e incluso ilógica, en algunas ocasiones. Mi sensación final ha sido de precipitación. No importa que después haya varios capítulos más para cerrar todas las tramas y hacer un guiño a otro de los clásicos más admirados de Jane Austen, como Emma, el resultado final me ha parecido muy pobre y por los pelos.
Me ha gustado mucho el estilo narrativo de la autora, pero la aproximación a este clásico ha sido desacertada. Probaré con alguna de otras novelas para saber si la incluyo o no en mi lista de autores a seguir, ya que si me tuviera que guiar por esta única novela, mal iríamos. He disfrutado del libro, de reencontrarme con dos de mis parejas favoritas, pero, en definitiva, no era ni por asomo lo que yo esperaba leer, por lo que un sentimiento de decepción me ha acompañado durante varios días al terminar el libro.
Creo que tendré que releer el original para quitarme este regustillo amargo de la boca.